lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Pensar mucho? ¿Pensar demasiado? ¿No pensar? He ahí el dilema...

Por ahí dicen que la vida es lo que sucede mientras estás ocupado planeando otras cosas, hoy tuve la oportunidad de ir a platicar con una amiga de hace muchos años que se va a ir a Puerto Vallarta a vivir por una oferta de trabajo, probablemente esta sea la última vez que la vea en mucho tiempo. Siboney me platicó sobre tener una preocupación, incertidumbre de no saber que es lo que va a pasar una vez que esté allá, para mi ella es un claro ejemplo de la frase con la que inicié esta columna, ella recibió la oferta de trabajo y tuvo muy poco tiempo para decidir si irse o quedarse, además fué una oferta que recibió cuando ella menos lo espero, eso nos hizo pensar...
¿Cuál es la forma correcta de tomar decisiones?, ¿rápidamente, detenida y detalladamente? o simplemente agarrar el toro por los cuernos y decir; -¡Vá, lo hago!. Esto lo podemos trasladar a varios aspectos de la vida, en nuestra larga plática nos pusimos a pensar si en realidad la vida es una serie de decisiones que se tienen que tomar con diferente intensidad, unas necesitan ser más rápido que otras, otras más lentas, pero en realidad, ¿Hay alguna forma de tomar una desición que nos asegure tener resultados satisfactorios? Es dicho por algunos que "El que no arriesga no gana" pero ¿Qué pasa cuando el que arriesga pierde el doble de lo que aspostó? Creo que es algo que nunca podremos saber si no lo hacemos, y al final del día esto sólo nos hace aterrizar en la realidad y darnos cuenta que hay cosas que tenemos que hacer, nos gusten o no, hay cosas que hacemos porque nosotros así lo decidimos, y hay cosas que simplemente no queremos hacer. ¿Debemos pensar demasiado en las consecuencias de nustros posibles actos? o ¿Simplemente vivir la vida como viene y dejar fluir?.
Siboney: de verdad espero que te vaya MUY bien en la nueva vida que vas a empezar, y se te va a extrañar, mucha suerte.

¿Dónde está el karma cuando se le necesita?

Entendemos por karma cuando alguna persona hace a otra persona o a la naturaleza algún tipo de mal, ésta genera lo que conocemos como “karma” y el mal se le revierte y algunas veces –se dice- en una magnitud mayor, pero ¿En realidad existe? O más bien ¿Por qué existe cuando menos nos conviene? Por ejemplo le fuiste infiel a tu pareja y el “karma” se encargará de que alguien más o la misma persona te sean infieles. ¿Necesariamente el mismo mal es el que se te regresa? Existen muchas preguntas, y si… no existen muchas respuestas, más bien creo que no existe ninguna respuesta. Cuando la vida se empieza a hacer una gran costumbre, como levantarte un día que pinta para ser un día más, como todos los demás de tu vida. Te levantas a la misma hora, desayunas lo mismo de siempre, prendes la tele en el mismo canal y esta el mismo programa de todos los días, comes a la hora acostumbrada, te arreglas para salir, y por nuestra mente seguramente nunca –o muy rara vez- se encuentran pensamientos como “¿Estará bien mi casa?”, “¿Estará bien mi carro?”, “¿Estarán matando a alguien afuera de mi casa?”. Y si, es perfectamente entendible que esos pensamientos no pasen por nuestra mente porque no son cosas que nos sucedan a diario, y menos a la puerta de nuestra propia casa. Una vez limpios y arreglados nos disponemos a salir a la hora acostumbrada, y a la hora que llegamos a abrir nuestro carro… ¡Sorpresa! Alguien más ya nos ahorro ese trabajo, y rompió con nuestra costumbre (y las chapas del carro) de una forma que hasta valoras la costumbre en lugar de maldecirla y usarla como pretexto para terminar relaciones sentimentales o lamentarnos de la “horrible” costumbre en la que nuestra vida se ha convertido. Ahora por un buen tiempo voy a transitar por la vida sin música, sin lentes, sin cargadores, sin caja de pañuelos desechables, sin mis preciados volantes publicitarios que recibes a diario en los semáforos. Si, cuesta difícil creer, entender y asimilar como alguien puede robarse hasta cosas que son completamente inservibles para ellos, por lo menos traté de ver el lado positivo y dije un pequeño gracias por habérselos llevado y sacar la basura de mi carro, y es precisamente en esos momentos cuando la mayor interrogante que pasa por nuestra mente es… ¿Dónde esta el karma cuando se le necesita? En lugar de robar, ¡Pónganse a trabajar! También es precisamente en esos momentos cuando te preguntas ¿Por qué a mi me tienen que suceder estas cosas? Por un momento pensé en llamar a la policía y levantar una denuncia, pero al mismo tiempo pensé que hubiera sido completamente inútil haberlo hecho, desafortunadamente fui víctima de la inseguridad en este país y no quería ser víctima de la corrupción del mismo, habría sido demasiado por un día. Por eso, cuando vayan a una fiesta en la que se celebre el día de nuestra independencia, antes de gritar ¡Viva México!... piénsenlo dos veces.